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LA DEPRESIÓN Y SUS CONSECUENCIAS EVITABLES: EL SUICIDIO
Para hablar de la relación entre la depresión y el suicidio, antes debemos aclarar ¿qué es una depresión? y ¿cómo se reconoce a una persona deprimida?
La depresión es un estado, que se caracteriza por una pérdida de interés por el mundo exterior: al paciente con depresión, las cosas que le proporcionaban placer, dejan de resultarle placenteras. No tiene ganas de comer, le cuesta conciliar el sueño y lo más característico es que se dirige constantemente autorreproches, pierde el pudor de criticarse delante de todo el mundo, dice frases como: soy un desastre, no sirvo para nada….
Aproximadamente el 15% de la población tiene en su vida, al menos un episodio de depresión mayor. Muchas veces pasa inadvertida, o como lo que se da en llamar depresión enmascarada, con quejas corporales: dolores de cabeza, diarrea o estreñimiento, dolores en el pecho, que a veces pueden confundirse con un infarto…
Además, las enfermedades mentales son la causa del 50% de las discapacidades, es decir, de los impedimentos para trabajar y desarrollar una vida normal. La depresión grave ocupa el quinto lugar entre las diez causas principales de enfermedad. Y se presume que de aquí a 2020 pasará a ocupar el segundo lugar.
El mayor riesgo de estar deprimido, es la tendencia al suicidio que tienen estos pacientes, y que hace que este sea un importante problema de salud.
El 15% de los pacientes con depresión no tratada, se suicidan. El fenómeno del suicidio es ya responsable de más muertes al año que las producidas anualmente por el conjunto de todos los conflictos bélicos que asolan el planeta. Podemos concluir que la depresión “mata más que las guerras”.
La OMS señala que el suicidio es una de las tres principales causas de mortalidad en todos los países del mundo entre personas de 15 a 34 años de edad.
Sin que resulte curiosidad morbosa, nos preguntamos ¿Cómo se suicida la gente?
Esa pregunta es muy interesante, porque tenemos que tener en cuenta, que un paciente deprimido tiene otras vías de suicidio que las habitualmente conocidas, como arrojarse al vacío o tomar pastillas, etc. Hacemos alusión a que tiene mayor riesgo de tener enfermedades físicas potencialmente mortales. Serían lo que podríamos llamar “suicidios encubiertos”.
Tratando la depresión, se puede prevenir la aparición de ciertas enfermedades orgánicas, como las cardiopatías, los pacientes con depresión tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares como el infarto de corazón, la HTA. Como siempre en Medicina es mejor prevenir que curar, si tratamos la depresión podemos evitar la enfermedad orgánica.
Además, cuando una persona está deprimida, deja de cuidarse. A veces engorda muchos kilos, deja de hacer ejercicio físico, fuma, mantiene relaciones sexuales de riesgo, conduce de manera temeraria o no cumple los tratamientos médicos, esta también es una manera de irse suicidando poco a poco.
Pero ¿Cuál es la causa de la depresión, o el mecanismo por el cuál uno se deprime?
Toda depresión se produce ante una pérdida, la pérdida no tiene que ser necesariamente de un familiar o una persona querida, puede ser de un ideal. Por ejemplo: El paciente creía que esa relación amorosa que tenía era perfecta y cuando descubre cosas en la pareja que no son como las imaginaba, a veces eso le hace perder ese ideal de amor, eso se ve con frecuencia en la historia de pacientes deprimidos.
La pérdida siempre es inconsciente: a veces la persona no sabe lo que ha perdido (sobre todo cuando se trata de un ideal), y otras veces, aunque sepa a quién ha perdido: por ejemplo, a un familiar querido, no sabe lo que con ello ha perdido: es decir, no sabe lo que el otro significaba para él.
Por ejemplo, el síndrome del nido vacío, que es una depresión que acontece en mujeres maduras, cuando los hijos se van de casa, sería por la “pérdida” de los hijos. Se produce sobre todo en aquellas madres que han renunciado a su vida para dedicarse enteramente a sus hijos. Cuando sus hijos se van, se dan cuenta de que ellas no tienen vida.
El suicidio y la depresión están muy relacionados. No todos los deprimidos se suicidan, pero sí todos los suicidas estaban previamente deprimidos.
Al deprimido, le pasa, que para no perder aquello que ha perdido se identifica con ello. Pero como también se siente abandonado, tiene un sentimiento hostil, no sólo ama lo que perdió sino que también lo odia y lo quiere matar.
Al identificarse con el objeto perdido, en el intento de acabar con el otro, acaba con él.
Así que el deprimido en realidad se suicida para matar al otro, al que ha perdido. Pero no hace falta llegar al suicidio, en todo deprimido hay un deseo de venganza, y los reproches que antes decíamos que parecen ir dirigidos contra sí mismos: Soy un inútil, no sirvo para nada, en realidad van dirigidos al objeto perdido con el que se ha identificado: En realidad es: eres un inútil, no sirves para nada.
El psicoanálisis ha demostrado ser un tratamiento eficaz en estos casos, ya que ayuda al sujeto a producir una nueva vida sin aquello que ha perdido, a sustituir lo perdido, ya que es característica del depresivo la incapacidad de sustituir.
PROGRAMA DE RADIO (Una cita con la palabra)
Tema: Depresión y suicidio
27 de enero de 2007 |
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