Director

Miguel Oscar Menassa

ENSEÑANZA DEL PSICOANÁLISIS

 

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CONFERENCIA SEMANAL

LOS NOMBRES DEL GOCE
-Real: Simbólico: Imaginario-

TEMPORALIZACIÓN DE LA DI-MENSIÓN DEL DICHO

CAPÍTULO VII

DE LA NO EX-SISTENCIA A LA NO CREENCIA

Antes de nada diré que la no creencia no es la negación de la creencia, no tiene relación con la fenomenología de la creencia, sino con el fenómeno del descreimiento, que no es la supresión de la creencia, sino un modo propio de la relación del hombre con el mundo. Respecto al no ex-sistencia diré que se trata de introducirse en lo real, de hacerlo una cuestión de pensamiento.

Comenzaremos recordando que el rango de lo Real es tres, que el de lo Simbólico es uno y el de lo Imaginario es dos, pudiendo decir que RSI también quiere decir que es con el tres que el 1 y el 2 se anudan, 312.

RSI o nudo borromeo no es más que un modo de escritura que presentifica el registro de lo real, y en la clase n° 6 decíamos que hay saber en lo real que funciona. Por eso que el saber inconsciente funciona en el centro de ese algo que llamamos ex-sistencia (recordemos que también habíamos dicho que lo real ex-sistía, lo imaginario con-sistía y lo simbólico hacía agujero) y ex-sistencia podemos decir que es lo que insiste desde afuera.

Hablar de inconsciente es tomarlo sólo a nivel de la experiencia analítica, por eso que Lacan sólo habla de discurso a partir del momento en que el discurso sitúa el inconsciente.

Sabemos que el lenguaje es algo que se impone en la práctica del análisis y se trata de situar cómo interviene uno allí. Intervenir hace surgir la noción de acto, acto que tiene que llegar a consistir en un decir. Freud en Psicoterapia, tratamiento por el espíritu, un trabajo de 1905, y Lacan retomando a Freud, observan que el analista no solamente no opera más que con la palabra, sino que se especifica por no operar más que por ella, rehusando intervenir con medicamentos, en tanto si son necesarios tendrá que intervenir otro médico. Pero se trata de saber qué es el decir en un intercambio ritualizando de palabras, sabiendo que está en juego en este ejercicio el inconsciente.

Sabemos que hay que saber en lo real, que funciona sin que podamos saber cómo se hace la articulación en lo que estamos habituados a ver realizarse. Pero hay una diferencia entre ese saber en lo real que la ciencia propone como providencial y armónico y el saber inconsciente que Freud propone como dramático, como hecho de algo que parte de un defecto en el ser, de una disarmonía entre el pensamiento y el mundo. Saber que está en el centro de ese algo que llamamos ex-sistencia, es decir, que insiste desde afuera y es perturbador. Y es en este sentido que en el ser hablante, aunque más precisamente habría que decir ser hablado, la relación sexual se muestra perturbada, como contraste o al contrario de lo que suele pasar en otros seres vivos. De aquí nos dice Lacan vino la diferenciación entre naturaleza y cultura, sabiendo que para el hombre la naturaleza no es tan natural, en tanto allí donde vivimos la naturaleza no se impone, lo que se impone es otro modo de ese saber que es atribuido a un sujeto que presida el orden y la armonía, un saber que no es atribuido al buen Dios. Y es por esto que los primeros enunciados de Lacan para caracterizar al inconsciente de Freud es bajo la fórmula: "Dios no cree en Dios".

Para Lacan decir "Dios no cree en Dios" es como decir: hay inconsciente.

Lacan refiere a ese momento de su enseñanza donde algunos se preguntaban si esta fórmula tendría que ver con si Lacan creía en Dios, incluso un tal Gabriel Marcel llegó a decir que Lacan creía en Lacan, modo en que Lacan había definido a Napoleón en el fin de su vida, en el momento en que estaba loco, porque creer en el propio nombre, es la definición misma de la locura. Es por esto que Lacan no cree en Lacan, y nos dice que incluso en cuanto a Dios, no hay nadie que crea en él, sobre todo él mismo, porque en eso consiste el saber del inconsciente.

Es por esto que es necesario (no cese de escribirse) que un psicoanalista no crea en sí mismo, ni en la Providencia, sino en que hay inconsciente.

Podemos tomar como ejemplo un escrito del poeta Menassa en Grupo Cero, ese imposible y psicoanálisis del líder, donde nos dice:

Estoy decapitado.
Necesito para conversar un hombre decapitado.
Un hombre,
que tampoco se crea a sí mismo.

Podemos decir entonces que el saber inconsciente es todo lo contrario al saber instintivo, en tanto el instinto preside no solamente toda idea de naturaleza sino también toda idea de armonía. Y es en la medida en que en alguna parte hay esta falla que entramos en comparaciones, en todas las extrapolaciones que podemos.

Sin embargo, en la relación del cuerpo llamado masculino con aquel que muestra ser femenino hay muy poca semejanza, mientras que en las demás especies animales el macho y la hembra son narcisistas.

El inconsciente entonces es algo en lo real, decimos saber que toca los bordes de lo real, por eso que sólo la escritura soporta como tal a ese real. Por eso que el psicoanálisis muestra que decir la verdad está al alcance de todo el mundo, y Lacan lo muestra en la articulación de los discursos, como articulación escrita, pues sólo en ella algo puede dar testimonio de lo real.

Respecto al nudo borromeo diremos que los nudos se especifican cuatro por cuatro y tienen una relación entre sí llamada tetraédrica, donde se reconocen los cuatro lugares reservados a los modos de la identificación sexuada (que no sexual).

Decir que lo simbólico es del orden uno, es decir que consiste en el goce fálico, goce que obstaculiza la relación sexual, y en tanto el significante sustituye al goce fálico, pues de ninguna manera puede escribirse xRy, es decir lo que se presenta como función con respecto a la función fálica misma. Partiendo de estas fórmulas cuánticas de la sexuación podemos distinguir dos goces, y no precisamente goce clitoridiano y goce vaginal, sino que podemos distinguir el goce fálico como obstáculo a lo que tiene que ver con la relación sexual y un goce diferente a lo relativa al goce fálico, es decir el goce en tanto que dos cuerpos gozan uno de otro, y aquí está la falla, lo que cuando hablamos de nudo hace alusión al abrazo. Pero otra cosa es cómo hace irrupción, en la vida de cada uno, ese goce.

La animación del goce del cuerpo proviene del goce fálico, por eso que no hay con el compañero sexual otra relación que por intermedio de aquello que constituye sentido en la lengua. No hay relación natural, no es que si fuera natural se la podría escribir, sino que no se la puede escribir porque no hay nada natural en la relación sexual de ese ser que es menos ser hablante que ser hablado.

El goce fálico o del órgano masculino, y no quiere decir que se trata del goce peniano, sino que es alrededor de ese órgano que nace este goce privilegiado que es el goce fálico.

Es alrededor de esta forma grotesca, el órgano masculino, que Freud pivotea la suplencia del sentido sexual, y Lacan se percata que el sentido no es sexual sino porque el sentido sustituye a lo sexual que falta, es decir que no es que el sentido refleje lo sexual sino que lo suple.

Lalengua tiene el mismo parasitismo que el goce fálico con relación a todos los otros goces, ya sea del cuerpo, del placer de hacer gimnasia o del charlar, y es la lengua la que determina como parasitario en lo real lo que tiene que ver con el saber inconsciente.

Por eso que es con una atención flotante que escuchamos lo que el analizante diga.

Lalengua estaría en relación con el goce fálico como las ramas con el árbol. Decimos que el cuerpo es gozante, como decíamos acerca de si el árbol gozaría como cualquier otro ser viviente. Por eso Lacan nos dice que la lengua, cualquier elemento de la lengua, es con respecto al goce fálico una brizna de goce, por eso que extiende sus raíces en el cuerpo.

Tenemos que partir de que el inconsciente no es un conocimiento, es un saber y un saber en tanto conexión de significantes. Además es un saber disarmónico, no hay la menor armonía entre lo que uno sitúa por el goce corporal, con lo que lo rodea.

Por eso que en el análisis no se trata de conocimiento sino de permitir al analizante elaborar ese saber inconsciente que es en él como un chancro. No hay posibilidad, ni siquiera entre las personas que se aman de tener el mismo sueño, esto prueba la soledad de cada uno con aquello que surge del goce fálico.

Gracias a que hay uno que dice no al goce fálico, todos los demás le pueden decir sí. Cuando no hay uno que diga no, tampoco hay quien diga sí.

Un significante es lo que representa a un sujeto para otro significante.

Si hay identificación sexuada y no hay relación sexual, quiere decir que no hay identificación sexuada más que de un lado, es decir que todas estas identificaciones están del mismo lado. Esto quiere decir que sólo una mujer es capaz de hacerlas. Y ¿por qué no el hombre? nos podríamos preguntar. Observemos que decimos "una" mujer y "el" hombre. Porque el hombre es el que imagina la mujer, la que no existe, es decir una imaginación de vacío. Podemos decir que el hombre está torcido por su sexo. A diferencia de la mujer que puede hacer una identificación sexuada, ella tiene que hacer eso, ya que es preciso que pase por el goce fálico, que es justamente lo que le falta.

Por eso que el Todo, aunque hace creer que refiere a todos los hombres, para la mujer quiere decir que la exigencia que muestra la mujer es que el hombre sea todo de ella, por eso que es propio de la naturaleza de la mujer, de la naturaleza de su amor, el ser celosa. Y el No-toda quiere decir que es no-toda que ella ama, le queda un pedazo para ella de su goce corporal, y esto quiere decir el notodismo. Y también está el lugar donde se sitúa dios, lugar del goce de la mujer, que está más ligado al decir de lo que podemos imaginar. Relaciona el goce de la mujer con la impudencia del decir, impudencia que no es el impudor, es otra cosa, por eso que ,es aquello por lo cual la mujer no existe, aquello por lo cual su goce no podría basarse en su propia impudencia.

Lacan llega a decir que el inconsciente, como saber disarmónico, es más extraño en una mujer que en el hombre, lo cual no quiere decir que por ser extraño no sea extraño también en el hombre, sino que le es más extraño a ella porque le viene del hombre, del hombre que ella sueña. Es decir porque tiene que hacer el paso por la identificación con el padre imaginario, por eso que puede detenerse en la histeria, puede quedarse loca, sin lugar para ella.

La identificación sexuada remite la cosa a la cavidad de la mujer, y el saber no tiene sujeto si no es supuesto por la conexión de dos significantes, no tiene sujeto sino suponiendo que un significante representa a un sujeto para otro significante. Y la transferencia nos ha revelado como verdad que el amor se dirige al sujeto-supuesto-saber. Y si el inconsciente es un saber los que no están enamorados de su inconsciente erran, los no-incautos erran, los desengañados del inconsciente, se engañan.

No es necesario saberse enamorado de su inconsciente para no errar, hay que dejarse hacer, ser su incauto.

Por primera vez en la historia nos es posible errar, pues en otros siglos estaban enamorados y no podían dejar de estarlo, ahora es posible negarse a amar a nuestro inconsciente, en tanto es un saber fastidioso, pero también sabemos que es en ese ser incauto del inconsciente, que podremos apostar a encontrar lo real, un poco después. Advertir que el inconsciente sea disarmónico no evita que nos lleve un poco más a ese real que a la muy poca realidad que es la nuestra, la del fantasma, fantasma que nos lleva al puro real.

En cuanto al lenguaje, Lacan en El Síntoma hace una aclaración acerca de que no debemos tomar el lenguaje como un órgano o como un instrumento sino como teniendo en lo real una función de agujero, es decir de la naturaleza de lo simbólico. El lenguaje en sí mismo no es un mensaje sino que tiene función de agujero en lo real. Podemos decir que el sujeto está dividido por la operación del lenguaje.

En cuanto al síntoma decimos que cuando se pasa del nudo de tres al nudo de cuatro, con el síntoma, el nudo de tres desaparece puesto que ahora los tres no se sostienen sino por el síntoma. Si se mantienen libres entre ellos existe un nudo triple que es el cuarto y que llamamos síntoma.

Síntoma que como cuarto término no se puede reducir, puesto que hay Urverdrängung, una represión que jamás es anulada. Síntoma que es de la naturaleza de lo simbólico, en tanto soporta ese agujero irreductible.

Al poner el soporte de la consistencia en lo imaginario, al hacer del agujero lo esencial de lo simbólico y a la ex-sistencia como lo que se soporta de lo real, podemos decir que lo real no tiene ex -sistencia sino al tropezar con el tope de lo simbólico y lo imaginario, que lo imaginario no tiene consistencia sino en los límites de lo real y de lo simbólico, y que lo simbólico no es agujero sino al encontrarse con el orden de lo real y de lo imaginario.

Y nudo de tres donde lo imaginario, lo simbólico y lo real están en continuidad, homogeneizando así el nudo borromeo, no hay sino una sola especie. Aunque topológicamente sabemos que hay levógiro y dextrógiro, por eso que a la pregunta de cómo interrogarlo de tal manera que se trate de un sujeto, o que refiera al sujeto, diremos que es de la forma donde poníamos en juego el JA o goce del Otro, que como no lo hay porque nada se opone a lo simbólico, se escribe , que situábamos entre lo imaginario y lo real. Sólo resta el sentido que situábamos entre lo imaginario y lo simbólico. Por otro lado está el goce fálico Jj, diferente al goce peniano y que situamos en la conjunción de lo simbólico con lo real, que es experimentado como parasitario en el sujeto que se soporta del ser hablado, en tanto está allí lo que designamos como inconsciente. Por último el síntoma, como cuarto, que respecto a los otros tres se especifica por ser sinthome y neurótico. En este nudo de cuatro el sinthome se relaciona con el inconsciente y lo imaginario se liga a lo real.

Los tres redondeles participan de lo imaginario en tanto que consistencia, de lo simbólico en tanto que agujero y de lo real en tanto que ex-sistente a ellos. Los tres redondeles se componen de un nudo triple y si se mantienen libres entre ellos, existe un nudo triple que es el sinthome.

Si decimos que no hay Otro del Otro para operar el último juicio, quiere decir que hay algo de lo cual no podemos gozar, y a lo que llamamos goce de Dios, incluido el sentido de goce sexual. Que connotábamos como La, como .

Si partimos de que Dios existe entraremos en las implicaciones de si goza o no de lo que ha hecho, en cambio si partimos de su no existencia resolvemos la cuestión, en tanto lo hacemos algo del orden de un pensamiento.

Partiremos de la opacidad sexual pues lo sexual no funda ninguna relación, por eso decimos que uno no es responsable sino en la medida de su tacto (savoir-faire), es decir lo que da al arte un valor, lejos de imputárselo a Dios, sino es como truco.

Se le imputa a Dios lo que es asunto del artista, lo cual sólo quiere decir que hay lo Uno, pero no se sabe donde. Y es más que improbable que este Uno constituya el universo.

El Otro del Otro real, es decir, imposible, es la idea que tenemos del artificio, en tanto que es un hacer que nos escapa, que nos desborda en mucho el goce que podemos tener de él. Este goce, denominado débil, es lo que llamamos espíritu.

Todo esto implica una noción de lo real, que distinguimos de lo imaginario y de lo simbólico, sabiendo que lo real no puede hacer sentido, pues se funda en que no tiene sentido, en que está excluido de él.

Esto no quita para que la forma más desprovista de sentido sea la consistencia. Para mostrarnos esto Lacan trae un texto titulado: Superficie y símbolo. La consistencia del Ulises de James Joyce. Consistencia que quiere decir lo que mantiene unido, y es por eso que se lo simboliza con la superficie.

Respecto al cuerpo Lacan nos dice que sólo tenemos idea de su consistencia como piel que retiene en su bolsa un montón de órganos.

En cuanto al nudo sólo podemos imaginar la consistencia de la cuerda, que excluye el nudo de esta cuerda que no es sino el residuo de la consistencia. Podemos decir que en una cuerda el nudo es todo lo que ex-siste. El nudo no constituye la consistencia, ex-siste al elemento cuerda, a la cuerda consistente. Se puede entonces hacer un nudo, pero no hay hechos sino del hecho que el ser hablante lo diga, no hay otros hechos sino al decirlos, no hay hecho sino de artificio, y además sabiendo que es un hecho que miente, que instaura falsos hechos en el reconocimiento.

En el próximo capítulo seguiremos trabajando esta cuestión de la no existencia y la no creencia.

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