CONFERENCIA SEMANAL
IDENTIFICACIÓN EN PSICOANÁLISIS
Introducción
No hay acto sexual, no hay relación sexual,
hay sexualidad, cosa muy diferente.
Este libro ha sido producido en el proceso de hacerse sujetos de la lectura, es decir con capacidad de transferencia y deseantes, porque sabemos que el deseo se produce, que es el goce de la repetición lo que nos hace deseantes.
Se trata de la lectura de La Identificación, 1961-1962, libro IX del Seminario que Lacan dicta ininterrumpidamente desde 1953 hasta 1981, año de su desaparición.
La identificación no es lo idéntico, por eso contra el Uno de la totalidad, Lacan plantea el 1 como trazo unario, constituido por la repetición.
Y al lenguaje se entra por el uno del trazo unario, es decir el significante como trazo unario, por eso que basta que se emita una sola palabra para poder decir que es un sujeto del lenguaje.
Lacan nos dice que su perra, Justine (en honor de Sade) tiene el habla pero no el lenguaje: en la medida en que habla, "no me tomó jamás por otro, no tiene la capacidad de transferencia y vive en la demanda".
Los palotes de la escuela primaria donde no hay uno que sea igual al otro, las marcas de Sade en la madera de la cama, hace pensar el trazo unario como pura diferencia.
El significante se define por su diferencia entre-otros.
No hay tautología, lo mismo, si se repite, hace surgir la diferencia significante. No es lo mismo la diferencia cualitativa que la diferencia significante. Lo mismo, si se repite, se hace significante, hace surgir un sujeto para otro significante.
Si estuviéramos escuchando una grabación y en la voz se produjera un fallido, inmediatamente dirigiríamos nuestra mirada hacia el aparato dudando si era un aparato o un sujeto. Un significante es signo de un sujeto. Hasta el amor está dirigido al significante, que representa a un sujeto para otro significante.
El significante nos crea y nosotros nos juntamos, hasta el amor no es sino el encuentro de dos saberes inconscientes.
En este seminario Lacan se decide por la topología para pensar la estructura del lenguaje, esa que no existe y que cualquier significante pone en acto.
El Psicoanálisis habla de la ausencia como una de las formas más fuertes de presencia, y sobre todo habla de la no existencia como una de las formas de la existencia, además de diferenciar ausencia, falta y no existencia, donde la falta está en relación a la castración simbólica en el sentido de la realización simbólica de la falta del falo imaginario. El falo será a partir de ese momento que inaugura la castración simbólica, el nada. El nada necesita para serlo el objeto "a" como la nada que causa el deseante. Diferenciando el nada y la nada, como constitutivas de la estructura del sujeto.
El Psicoanálisis como el lenguaje habitado por el sujeto hace que Lacan plantee el lenguaje como estructura topológica, donde lo indecible es estructural, fundamento del decir.
Y hay una distancia entre el decir y el dicho. El decir de Lacan es que sólo hay inconsciente del dicho, y eso es un decir.
No se puede decir de cualquier manera, ese es el problema de quien habita el lenguaje, es decir, de todos nosotros. Lo propio del dicho es el ser, pero lo propio del decir es el existir respecto a cualquier dicho que sea.
El saber no es del orden del ser sino del existir, y el existir es algo que está fuera de mí, cuando una idea es una idea siempre tiene que estar fuera de mí, nunca puede ser una idea mía. El conocimiento es totalidad, acumulación, mientras que el saber está soportado por significantes. No conocemos todos los números, pero sabemos reconocer un determinado signo como número, aún si se trata de un número negativo o un número complejo.
La identificación es una de las operaciones del lenguaje constitutivas del sujeto, llegando a operar en el sujeto como mecanismo psíquico.