Director

Miguel Oscar Menassa

ENSEÑANZA DEL PSICOANÁLISIS

 

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CONFERENCIA SEMANAL

IDENTIFICACIÓN EN PSICOANÁLISIS

Capítulo I (3)


Lo que encontramos en el límite de la experiencia cartesiana del sujeto evanescente como tal, es la necesidad de ese garante: el trazo de estructura más simple, el rasgo unario. Rasgo absolutamente despersonalizado, no sólo de todo contenido subjetivo, incluso de toda variación, este trazo que es 1.

La fundación del uno que constituye este trazo, está tomado en su unicidad, podemos decir de él, que es lo que tiene en común todo significante, en tanto es ante todo constituido como trazo, es decir tiene ese trazo como soporte.

No es el Uno de Plotino sino el trazo unario como tal, no el Uno sino el un uno, que define la propiedad del significante, en cuanto a que su repetición articula una diferencia y además la repetición del rasgo unario conmemora la irrupción del goce.

Pasamos entonces del pensamiento filosófico idealista y lo sustituimos por una función de idealización, en tanto que en ella reposa esta necesidad estructural, lo que articulamos como Ideal del yo, en tanto es a partir de ese punto, no mítico sino concreto, de identificación inaugural del sujeto al significante, que en la perspectiva del sujeto, como no sabiendo, puede desplegarse. Ese significante que es necesario que sea el sujeto para que sea verdadero que el sujeto es significante.

El 1 en tanto trazo unario no es el uno de Parménides, ni el uno de Plotino, ni el uno de ninguna totalidad, sino el uno como número, es decir el palote. Es en relación a éste que tenemos que vérnoslas en la identificación. El significante que nos interesa es entonces el que representa a un sujeto para otro significante.

Una cosa es tener la palabra y otra, muy otra, tener el lenguaje. Se puede tener la palabra sin tener la relación humana al lenguaje, algo que Lacan nos muestra hablándonos de su perra y que nos va a permitir situar la cuestión de lo denominado preverbal.

¿Qué distingue este uso de la palabra, de una palabra humana? La respuesta está en la relación a la identificación. Lo que distingue a este animal parlante del hecho de que el hombre habla es que contrariamente a lo que sucede en el hombre cuando habla, ella no te toma nunca por otro, en cambio el sujeto, por hablante, está condenado a tomarnos siempre por un otro. El sujeto cuando nos toma por un otro, nos sitúa a nivel del Otro. Es justamente lo que le falta a la perra, para ella no hay más que el pequeño otro. Su relación al lenguaje no le da acceso al Otro. El Otro se desarrolla donde se sitúa la cadena significante, el Otro existe al decir. Algo que la perra tiene impedido.

Y no se trata de hacer del hombre la culminación del ser, sino que el hombre es aquel que es capaz de transferencia.

La distinción concreta del otro y del Otro son importantes para pensar la operación y proceso de la identificación.

Al ser humano le acontecen situaciones donde es capaz de reconocer en el surgimiento de un animal, al personaje que acaba de perder.

Lacan nos pone el ejemplo de un ratón que se pasea por los enseres de un personaje que acaba de morir, mientras otro personaje le sigue con la mirada pensando que es el muerto dando el último adiós. Donde se pone en juego la repetición, y donde podemos ver la diferencia en juego.

Es entonces porque no funciona el A es A que avanzamos en el problema de la identificación y la función del Uno.

Saussure nos dice que los caracteres de la unidad se confunden con la unidad misma. Es la diferencia lo que constituye el carácter que confiere el valor de la unidad. Por ejemplo, I I I I, como caracteres no se confunden con la unidad, siendo cada uno diferente, es decir no son más que diferencia.

A diferencia del signo lo que distingue al significante es sólo ser lo que los otros no son, es decir no es sino diferencia. Es en tanto que pura diferencia, que la unidad, en su función significante se estructura, se constituye.

El uno como tal es en el Otro. Es en el Otro que el A del A es A, es soltada. Es por esto que decimos que la identificación nada tiene que ver con la unificación, que en la identificación no se trata de hacerse Uno.

 

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