Director

Miguel Oscar Menassa

ENSEÑANZA DEL PSICOANÁLISIS

 

Escuela de Psicoanálisis Grupo CeroFormación en PsicoanálisisEnseñanza del PsicoanálisisConferencia SemanalAgenda SemanalCongresos Grupo Cero 1987-2008
 

 

CONFERENCIA SEMANAL

IDENTIFICACIÓN EN PSICOANÁLISIS

Capítulo I


Sabemos que la repetición y la transferencia están en juego, por eso que antes de introducirnos en la lectura vamos a recordar que la repetición apunta a la temporalidad historizante de la transferencia, lo mismo que la pulsión de muerte expresa el límite de la función histórica del sujeto. Ese límite es la muerte, no como vencimiento eventual de la vida del individuo, ni como certidumbre empírica del sujeto, sino como Heidegger nos dice con estas palabras "como posibilidad absolutamente propia, incondicional, irreba sable, segura y como tal indeterminada del sujeto".

Este límite está en cada instante presente, representa el pasado bajo su forma real, pero no el pasado físico cuya existencia está abolida, ni el pasado épico tal como lo ha perfeccionado la memoria, ni el pasado histórico en el que encontramos una garantía de nuestro porvenir, sino el pasado que se manifiesta invertido en la repetición.

Podemos decir que la transferencia nos da el lugar y la pulsión de muerte la puntuación.

El momento en que el deseo se humaniza es también el momento en que el niño nace al lenguaje.

En la cuestión de la identificación se trata de la relación del sujeto al significante. Cuando hablamos de identificación pensamos inmediatamente en el otro, al que uno se identifica, pero no va a ser por esa vía por la que Lacan nos va a introducir, sino planteando lo idéntico, lo fundado en la noción de lo mismo.

Noción que desde siempre ha planteado dificultades al pensamiento, pues decir que A = A, puede ser leído de forma diferente si partimos de los principios matemáticos de Russel que si lo hacemos desde Wittgenstein.

En cuanto al psicoanálisis sabemos que no es la vía del positivismo lógico la que en materia de lógica parece la más justificada, sino que nos interrogamos sobre el tema de la identificación a nivel de una experiencia de palabra a través de sus equívocos y sus ambigüedades.

Se sabe que cada lengua aporta en relación a la historia general del lenguaje, vacilaciones propias, equívocos, homonimias propias.

Tenemos que pensar que esto pasa también con el término identidad. Así en latín tenemos IDEM y en francés MÉME, como soporte de la misma función significante. Pareciera que es en el sufijo EM que opera la función, por eso Lacan nos dice que es en METIPSISSIMUM que podemos reconocer la dirección de la búsqueda del sentido de toda identidad. Es en el METIPSISSIMUM que se hunden después del yo, el tú, el él, el ella, el ellos, el nosotros, el vosotros y hasta el sí mismo, podemos decir que se da una tendencia significativa especial que Lacan califica de "mihilismo", en referencia al yo (moi), por lo que a este acto se refiere.

En griego, el sí mismo, es lo mismo que en alemán, y lo mismo que en inglés. SELBST y SELF designan la identidad.

En francés, en cambio, se da una especie de metáfora permanente, lo cual nos permite entrever que sea en francés, es decir en Descartes, que se haya podido pensar el ser inherente al sujeto "Pienso, soy".

Esto está en el recorrido del pensamiento de Descartes, forma parte del proceso de pensamiento de Descartes.

Para Lacan nada soporta la idea tradicional filosófica de un sujeto, sino la existencia del significante y sus efectos.

Lacan intenta iniciarnos en el ¿quién soy yo? , pero en psicoanálisis no hay última palabra, no se trata de decir la verdad de la verdad, no se trata de resolver la cuestión sino de plantearla y ponerla a funcionar. Es por eso que entramos en las relaciones de la identidad del sujeto por la fórmula cartesiana. Lacan nos pide que le sigamos en esta crítica, que debemos saber que no se trata de un comentario de texto.

 

C/ Duque de Osuna 4. Locales 
28015 Madrid - Telf.: 91 758 19 40 - Fax: 91 758 19 41
grupocero@grupocero.org