Director

Miguel Oscar Menassa

ENSEÑANZA DEL PSICOANÁLISIS

 

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CONFERENCIA SEMANAL

LA HISTERIA Y LOS SUEÑOS

Capítulo III

EL TRABAJO DEL SUEÑO

LÓGICA DEL SUEÑO I

Una pregunta que podemos hacernos es cómo representa el sueño las conexiones lógicas de las ideas. Esas partículas modestas de la lengua que nos colocan ante la alternativa, ante la suma de posibilidades. ¿Cómo se comporta el proceso de elaboración del sueño para representar esas conexiones? Frente a esta pregunta que se hace Freud, él se encuentra ante la imposibilidad de la lógica formal frente al trabajo del inconsciente.

El sueño, recordemos, es como un jeroglífico y la palabra halla en él un disfraz. El deseo como tal no es articulable en la palabra, aún cuando se articula con elementos del lenguaje.

Decíamos que el sueño no tiene medio alguno para representar las relaciones lógicas. Freud recuerda que es una análoga limitación a la que se suponían condenadas las artes plásticas, primitivamente, antes del descubrimiento de sus leyes de expresión.

La utilización que hace el trabajo del sueño, por ejemplo, de números o de cálculos es como la utilización de frases, también las utiliza como material, o sea no hay cálculo en el sueño. Esto se puede ver en el sueño de una paciente de Freud poco tiempo antes de la terminación de su tratamiento. El contenido manifiesto dice: «quiere pagar algo, su hija le coge del bolsillo 3 florines, 65 céntimos. Pero ella le dice ¿qué haces? no cuesta más de 21 céntimos».

A continuación escribe Freud: «Mi conocimiento de las circunstancias particulares de la sujeto, me dio la explicación de este sueño, sin necesidad de más amplio esclarecimiento. Se trataba de una señora extranjera, que tenía una hija en un establecimiento pedagógico en Viena y podía continuar acudiendo a mi consulta mientras su hija permaneciese allí. El curso importante del tratamiento terminaba dentro de tres semanas. El día del sueño le había indicado la directora del establecimiento la conveniencia de dejar en él a su hija un año más. Esta indicación había despertado en la sujeto la idea, siendo así, de poder prolongar por un año el tratamiento. A esto se refiere, indudablemente el sueño, pues un año es igual a 365 días, mientras las 3 semanas que faltaban para el final del curso y el del tratamiento pueden sustituirse por 21 días aunque no por otras tantas horas de tratamiento. Las cifras que en las ideas latentes se refieren a espacios de tiempo, quedan referidas en el contenido manifiesto a cantidades de dinero. No sin quedar expresado simultáneamente un sentido más profundo pues «time is money», el tiempo vale dinero, 365 céntimos son 3 florines, 65 céntimos. La pequeñez de las cantidades incluidas en el sueño constituye una abierta realización de deseos: el deseo ha disminuido el coste de su tratamiento y el de los estudios de su hija.

En el sueño no hay contradicción, en todo caso, se ve una oposición al sueño mismo. Representa las relaciones causales como una sucesión, no representa la alternativa, sino como yuxtaposición, como elemento difuso; como imprecisión. La mayoría de las veces lo que hace es combinar términos, entonces sustituye «o» 0 «u» por la conjunción copulativa «y», eso sería lo que hay que agregar en el trabajo de la interpretación.

Representa el sueño, la antítesis como una unidad. Por ejemplo la representación de un sentimiento contradictorio, que aparece en un sueño que Freud llama «Por la flor», en una vara florida en que las flores son de dos colores, los dos colores en la misma vara indican sentidos contrarios del deseo que realiza en el sueño.

En el sueño, de lo que se está hablando es de la pureza y hay un estrato de contradicción, y de reproche, por ataques a la pureza que la sujeto ha vivido y otro recuerdo anterior que recuerda la pureza y la virginidad. La vara florida, tiene flores blancas que representan la pureza y las flores rojas que representan lo contrario.

La analogía, la coincidencia y la comunidad las representa por una unidad, en cuanto a las identificaciones o formaciones mixtas, recordemos que las identificaciones son un elemento anterior al sueño y las formaciones mixtas se operan a los efectos del sueño. En cuanto a la sucesión del tiempo, lo que hace el sueño es invertirlo, poniendo en los sueños al comienzo el desenlace y al final las causas. Utiliza la representación, la forma, para representar ciertos contenidos muy encubiertos.

Lo borroso del sueño, por lo general, oculta material muy valioso para la interpretación.

El material que se descubre en la interpretación es de diferente valor; está constituido por las ideas latentes y las relaciones entre ellas. Cuando la masa total de las ideas latentes se ve sometida a la presión de la elaboración onírica, vemos como aparece la interrogación del destino de los lazos lógicos, que es lo que venimos hablando.

Vamos a ver, un poco más, con qué medios indica el sueño esas relaciones. Habíamos dicho que reproduce la coherencia lógica como simultaneidad, éste es el procedimiento general de representación en el sueño. Cuando nos muestra como próximos dos elementos, está indicando una íntima conexión entre ellos.

Para representar las relaciones causales, el sueño dispone de dos procedimientos. La forma de representación más corriente por ejemplo: a causa de tales o cuales cosas, tuvo que suceder esto, lo hace incluyendo la frase accesoria como sueño preliminar y la principal como sueño principal. Sin embargo, aclara Freud, que no siempre la división de un sueño en dos partes implica la relación causal.

Otra forma de la relación causal se pone en práctica cuando el material dado es de menor amplitud. Consiste en que una imagen onírica de persona o cosa queda transformada en otra, pero esto va sucediendo en el transcurso del sueño. O sea que el proceso de transformación tiene que acontecer en el sueño. Sólo cuando está ese desarrollo en el sueño, podemos afirmar la existencia de la relación causal. Representa el tiempo en distinta forma pero siempre como sucesión.

La alternativa, habíamos dicho, no encuentra representación alguna en el sueño, el cual acostumbra a coger todos sus elementos despojándolos de ese carácter alternativo. El sueño realiza todas esas posibilidades, casi incompatibles e incluso no vacila en añadir otras más tomándolas del deseo.

 

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