Director

Miguel Oscar Menassa

ENSEÑANZA DEL PSICOANÁLISIS

 

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CONFERENCIA SEMANAL

LA HISTERIA Y LOS SUEÑOS

Capítulo III

EL TRABAJO DEL SUEÑO

ELABORACIÓN SECUNDARIA

La cuarta operación del proceso de trabajo del sueño procede «como maliciosamente afirma el poeta que proceden los filósofos, es decir, tapando con sus piezas y remiendos las soluciones de continuidad del edificio del sueño».

Los sueños que parecen tener un sentido, aunque éste se halle a mil leguas de su verdadera significación, son los que han sido objeto de una más profunda elaboración por esta función, la elaboración secundaria. Su influencia se manifiesta como en las tres anteriores, en la selección del material onírico.

En el caso de la fantasía o de los sueños diurnos, decimos que este factor se ve liberado de elaborar ese aspecto de fachada ya que éste preexiste como las formaciones de las ideas latentes.

¿Cómo actúa este factor? El ejemplo que podemos dar, que cita Freud, es el de la imagen de los palacios barrocos de Roma, donde se pueden ver superpuestas las diferentes edificaciones, otras sedimentaciones de otras construcciones arquitectónicas. Eso sería como una representación de este factor de la elaboración secundaria.

Se puede afirmar que este cuarto factor va a constituir con el material así dado, algo así como un sueño diurno. En los casos especiales ha constituido de antemano tal sueño diurno, relacionado con las ideas latentes del nocturno, la elaboración secundaria se apoderará de él y tenderá a hacerlo pasar al contenido manifiesto.

Existen, entonces, sueños que consisten en la repetición de una de esas fantasías diurnas que ha permanecido inconsciente. De ordinario es utilizada esta fantasía como cualquier otro elemento del sueño tomado de las ideas latentes. Con frecuencia mantiene en el sueño su aspecto de totalidad. En general, el destino de esa fantasía, es satisfacer las imposiciones y las exigencias de la censura y de la condensación.

Ahora trataremos de ver las relaciones de la elaboración secundaria con los otros factores de la elaboración onírica.

Los factores de la formación del sueño, o sea la tendencia a la condensación, el desplazamiento, el cuidado de la representabilidad, como medios psíquicos del sueño, constituyen primero un material dado, un contenido manifiesto interino que luego se elabora tras satisfacer las exigencias de esa segunda instancia, pero no es de esa manera, sino que actúan cada uno de acuerdo a las exigencias del otro.

Esa instancia plantea condiciones desde el principio, que el sueño tiene que satisfacer en su trabajo.

Una función es ésta que ejerce una influencia de selección sobre todo el material onírico, así como hacen las otras, tanto como la condensación, como el desplazamiento y como la representabilidad. La identificación de la elaboración secundaria del contenido manifiesto con nuestro pensamiento despierto, dice Freud, proviene de que nuestro pensamiento despierto se conduce con cualquier material de percepción, del mismo modo que esta función con el contenido manifiesto.

Nuestra tendencia a revivir inteligiblemente las impresiones sensoriales dadas, nos hace incurrir en graves errores. Un ejemplo que muestra Freud, es el que realiza un periódico de Viena a raíz de una apuesta entre periodistas en la que un periodista afirmaba que poniendo en varios párrafos de una página «por delante» y «por detrás» y además poniendo estas frases, por delante y por detrás del texto, nadie lo advertiría. Lo hicieron y no hubo ningún comentario. Nadie lo advirtió y el periodista ganó la apuesta.

La elaboración secundaria trata de hacer comprensible el contenido manifiesto y lo somete a una primera interpretación que dificulta aún más su comprensión. Entonces la intensidad, la claridad y la confusión del sueño tienen que ver con este factor. Como las partes confusas son frecuentemente las menos animadas, podemos decir que también depende en parte de este factor la mayor o menor intensidad plástica de los diversos productos oníricos. Freud compara el contenido manifiesto con las enigmáticas descripciones de un semanario humorístico, en la que se trata una frase vulgar y sosa.

Esta da la impresión de contener una inscripción latina, utilizando las letras de que la frase se compone y alterando su reunión en sílabas aunque no su primitivo orden de sucesión, forma una totalidad. De aquí a ahí queda constituida una frase, hay puntos donde hay apariencias que engañan, entonces lo que dice Freud es que no hay que dejarse engañar, que hay que seguir tratando de intentar nuevas frases con esas partículas para construir la frase que está oculta detrás de las frases latinas que sugieren las partículas.

INCONSCIENTE

El párrafo final de este capítulo, donde comienza a formular el concepto de Inconsciente dice: «Es la elaboración onírica la que crea la forma y ella sola es la esencia del sueño, la explicación de su peculiar naturaleza. Lo hago al efecto de poder destacar el valor de la tendencia prospectiva del sueño, el que los sueños se preocupan de resolver los problemas de nuestra vida vigil no es más extraño, de que nuestra conciencia vigil lo hiciera. En cambio la segunda función de la actividad mental que transforma las ideas inconscientes en el contenido latente es peculiar a la vida onírica y característica de la misma. Esta elaboración onírica propiamente dicha se aleja del modelo del pensamiento despierto. No es que sea negligente, incorrecta, olvidadiza e incompleta en comparación con él; es que es cualitativamente distinto y no comparable a él. No piensa, no calcula ni juzga; se limita a transformar. Puede describírsela por entero atendiendo a las condiciones que su producto tiene que satisfacer. Este producto -el sueño- tendrá que ser, primero, sustraído a la censura y con este fin se sirve la elaboración onírica del desplazamiento de las intensidades psíquicas hasta lograr la trasmutación de todos los valores psíquicos. La reproducción de las ideas ha de llevarse a cabo exclusiva o predominantemente por medio de un material de huellas mnémicas visuales o acústicas, y de esta condición nace para la elaboración el cuidado de la representabilidad, al que atiende mediante nuevos desplazamientos. Por último han de ser creadas intensidades mayores de las que durante la noche aparecen dadas en las ideas latentes, y a este fin responde la amplia condensación efectuada con los elementos de dichas ideas. Las relaciones lógicas son poco atendidas, pero encuentran al fin una oculta representación en particularidades formales de los sueños. Los afectos de las ideas latentes pasan por transformaciones menos amplias que su contenido de representaciones».

La forma expresiva del sueño retrocede a estados pretéritos del hombre en su desarrollo intelectual. Al lenguaje figurado, relaciones simbólicas quizá anteriores a nuestro lenguaje abstracto. Por eso este género de expresión es calificado de regresivo y arcaico.

Como dice Freud en el capítulo de Regresión: «Sospechamos ya cuán acertada es la opinión de Friedrich Nietszche, de que el sueño continúa un estado primitivo de la humanidad, al que apenas podemos llegar por un camino directo».

 

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