Director

Miguel Oscar Menassa

ENSEÑANZA DEL PSICOANÁLISIS

 

Escuela de Psicoanálisis Grupo CeroFormación en PsicoanálisisEnseñanza del PsicoanálisisConferencia SemanalAgenda SemanalCongresos Grupo Cero 1987-2008
 

 

CONFERENCIA SEMANAL

POESÍA, PSICOANÁLISIS, LOCURA

Conferencia Nº IV

CALI-COLOMBIA -1979-

La lucha de clases más que iluminar, para decirlo de alguna manera, el campo de la locura, padece de ella.

Una ciencia, aunque sea el marxismo, es sólo una ciencia. Es decir, una mirada relativa de la realidad. El sujeto social (aquel determinado por las relaciones de producción vigentes en el tiempo de su formación como sujeto) es poco, no alcanza para explicar el sujeto cósmico, es poco para explicar mi relación con los extraterrestres, y es poco aun para explicar mi relación con mis pequeños y propios fantasmas.

Al intentar pasar en limpio la cuarta conferencia me doy cuenta, y tengo que decirlo, que no tengo el entusiasmo que tenía cuando pasé la primera conferencia. Aquellos días la máquina de escribir temblaba en mi corazón. Recién llegado de Cali, todo era verde y cálido, todo
tropical.

Aquél fue un viaje, pero ahora, en pleno invierno, en Madrid, el centro de lo que terminará siendo el corazón de Europa, me resulta casi imposible recrear aquel clima, aquel amor.

Ya no sé si mi pensamiento actual tiene algo que ver con esas conferencias, que en el calor de ese verano inolvidable en Cali eran mi vida y todavía un poco más. Y debo decirlo, a Europa le toca enfriar el partido, teme perderlo.

Me limitaré por lo tanto, por las razones expuestas, a transcribir el escrito que fue leído como cierre de la cuarta conferencia, por creer ese escrito fundamental para iniciar cualquier tipo de nuevo pensamiento.

HAY ALMAS QUE HASTA QUE NO SE LAS INVENTE NO SE
LAS CONOCERÁ

¿Qué hacer?
Construir un mundo sin imágenes,
un diccionario en colores, una vida humana.
Saber que escribir, siempre es más difícil que morir.
Dormir esta noche,
amar desesperadamente mi cuerpo muerto.
El tiempo no pasa,
pasan los perfumes.
Un viento huracanado,
la propia noche en mis ojos,
un frío intenso
solar,
hasta el amanecer.
Un amor profundo,
un silencio en medio de la orfandad,
un silencio,
tenue, delicado silencio entre las blasfemias.
Una desesperación casi sublime,
un mal funcionamiento,
una manera antigua,
de estar,
vivir
fuera del tiempo.
Si salgo a la calle y me saludan,
si voy a mi trabajo y me saludan,
si cuando vuelvo a mi casa me saludan,
dispongo,
de las condiciones mínimas para ser,
un gran hombre.
Y si la gente,
en general,
me saluda,
pienso,
que la gente,
comienza a tener conmigo,
un acuerdo mínimo.
Un pacto, 
un peligroso pacto de sangre.
Un estúpido buenos días,
sella para siempre,
a dos hombres,
en un pequeño y
final, mínimo acuerdo.
El hombre sabe,
-buenos días,
aunque se sienta mal.
-Buenos días,
aunque
nos parezca cualquier otra cosa.
El pacto es eterno,
y no habrá a cierta hora del día,
más,
que un mínimo acuerdo:
buenos días.
El pacto,
aunque pequeño pacto,
será un pacto feroz.
En buenos días, estamos de acuerdo con la noche,
con los amores nocturnos,
con las promesas nocturnas de amor,
con la eterna conversación entre amigos,
tules y brillantes perlas para los maricones.
Culo ábrete,
culo ciérrate,
y así,
va cantando el universo.
Querido,
quiero explicarte,
que el amor entre hombres,
es,
una exageración del término.
El culo,
entre grandes hombres
puede ser,
si se quiere,
una reflexión,
nunca una manera de reflexionar,
nunca un obstáculo.
El culo mi querido,
es,
una herida sangrante,
una flor a punto de brotar,
dejemos que florezca,
cada milímetro de nuestro cuerpo,
debe alcanzar,
nuestra palabra.
El culo también,
en él anidan,
los famosos mecanismos del odio y del amor,
y las claves,
del pensamiento científico de occidente.
Lo digo una vez más:
habrá culo para todo el mundo.
Un culo inmemorial
-casi sagrado-
El gran culo.
El culo de tu madre y la mía,
ejerciendo el control,
de todo el universo.
El día y la noche,
decimos,
una dialéctica paranoica,
o
más simplemente,
vagar,
entre el rumiar de las palabras:
ahora soy pequeño,
ahora soy grande,
mato cuando me dejan,
muero cuando no puedo,
cuando no puedo,
mato para no morir,
exagero,
de mi infancia recuerdo sólo lo malo,
entonces,
quiero lo bueno para toda la humanidad,
pero, lo quiero mal,
soy despótico,
para ser despótico me apoyo en el bien,
y si mi plan es perfecto,
y mi plan siempre es perfecto,
mi destino es ser sordo,
inmensamente sordo.
Soy, una estatua de piedra,
incalculable,
vieja,
un resto inanimado en el hombre,
de su antiguo encuentro con la naturaleza.
El día y la noche,
el cielo y el infierno,
papá y mamá,
el diablo y dios,
Abel y Caín,
lo bueno y lo malo,
el proletariado y la burguesía,
y la razón y la locura
y para ser modernos,
el hombre y la mujer.
Enfrentados,
imposibles de ser,
la dialéctica no se los permite,
en ella,
todo es a muerte.
La guerra:
permanente.
El ojo:
avizor.
Un hombre malherido por un tajo,
un pobre hombre dividido,
una nada de amor,
un vacío incorruptible y una piedra,
que el hombre lleva en su corazón,
resucita, 
toma proporciones incalculables
y sin embargo,
el cálculo es perfecto.
Lo animado tiende a lo que fue:
lo inanimado.
Y ahora podemos,
simplemente,
porque podemos,
hacer todas las pruebas.
Al final,
habrá dos términos,
únicos,
fundantes,
luchando vanamente entre sí,
luchando vanamente para imponerse,
uno al otro,
otro al uno,
sin darnos cuenta,
que sólo somos,
la posibilidad del otro.
Como vemos,
una dialéctica enloquecida.
Decimos,
sin futuro.
Agregar otro término, 
no disminuye el dolor,
y absolutiza la idea.
El tercer término debemos saberlo,
es un espíritu ambicioso,
a quien no le alcanza ser,
subjetivo y objetivo,
y morir en esa imposibilidad.
El espíritu en cuestión,
saltará sobre sí mismo y después de atravesar,
la flora
y la fauna,
y llegar a lo humano,
y seguir,
seguir y desarrollarse
y seguir
y llegar por fin a ser,
un nuevo y gran espíritu,
que contiene en su mirada todo,
y sin embargo,
es más.
Un dios, un verdadero dios,
un absoluto.
La primera piedra en el camino de todos aunque no se note.
Nos terminarán diciendo:
un pasaje necesario para el hombre,
el famoso excluido
es,
una prueba de esas intenciones.
Estar juntos para morir,
separarnos para morir,
tibios ejemplos de quien no se anima a la verdad,
un hombre,
una mujer,
detenidos,
en vanos recuerdos encubridores:
la amenaza de castración,
la envidia al pene.
Todavía,
no han alcanzado el olor de lo humano.
Él,
tiene pene.
Ella,
no tiene pene.
son dos mentirosos.
Cuando rocen alguna vez la verdad,
la transformarán en poder,
y el poder,
lo usarán,
para exterminar,
la mentira sobre la tierra.
Son dos fanáticos,
dos creyentes llenos de fe.
Tener hasta el final,
tener hasta el final,
única ilusión.
Él
un pedazo de carne
o bien,
un poco de dinero.
Ella
una esperanza,
aunque más no sea,
un anhelo.
El culo,
como vemos,
es,
un,
círculo,
perfecto.
Más allá de su control,
el mundo nos espera.
Más allá de su control,
una nueva manera,
de ver el mundo,
nos espera.
Más allá de su control
los límites forman parte del estallido,
y no, como en su reinado,
donde los límites,
están sujetos,
al capricho de una posibilidad biológica:
contraerse-relajarse,
amar-odiar:
retener-expulsar,
la oferta y la demanda,
y cualquier otra estupidez, 
que se me ocurra.
Toda dialéctica 
es, 
empecinada.
Se repite vanamente hasta el fin, 
aunque proclame independencia,
aunque proclame permanente revolución,
metamorfosis permanente.
La historia por ahora,
dos clases en guerra,
transformándose durante siglos,
en dos clases en guerra.
Una que tiene,
la otra que no tiene.
Una que tiene la esperanza de no perder. 
Otra que tiene la esperanza de tener.
Un mundo,
como vemos,
lleno de esperanzas,
donde el ahorro y el despilfarro,
no abren, ningún nuevo sendero.
El culo,
ha hecho sus estragos.
Un pobre hombre,
cuyos límites son,
la mierda y la pureza. 
Siempre un arrebato en línea recta,
en un sentido o en otro,
y como broma,
creemos, que 5.000 años, son años suficientes.
Podemos intentar el desenmascaramiento:
el hombre,
además de culo,
tiene corazón.
Agregar aun, otro término
y terminar,
por ahora,
con la historia del conocimiento,
tampoco disminuye el dolor,
y la idea, permanece absoluta.
El cuarto término,
-como ejemplo la muerte-
puede como única posibilidad,
ponerle límites a la acción,
describirla.
Hacer mención del excluido,
eternizar su lugar,
darle muerte.
Y en esa repetición infalible,
encuentra la idea,
su absoluto.
Y si todo esto,
lo asociamos al nombre del padre,
entonces,
es verdad,
Dios,
está,
en todas partes.

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